Los defectos de nacimiento

Un futuro más brillante

Introducción

Los defectos de nacimiento ocurren en uno de cada 28 nacimientos--afectando a millones de familias. Estos defectos son la causa principal de la mortalidad infantil y también ejercen un efecto profundo sobre las vidas diarias de las personas de todas las edades.

A pesar de las condiciones especiales, muchos niños nacidos con defectos de nacimiento llegan a vivir una vida llena y activa. Para los niños con cualquiera de los más de 3,000 condiciones conocidas, existe tanto el reto como la recompensa.

¿Qué es un defecto de nacimiento?

Los defectos de nacimiento son enfermedades anormales que varían de defectos del corazón a deformidades esqueléticas, a desajustes de la química corporal como la anemia. Tales defectos pueden ser de menor o mayor gravedad y pueden dar lugar a enfermedades debilitantes, a incapacidades físicas o mentales, o a una muerte prematura.

Los defectos de nacimiento pueden heredarse, ser el resultado de una interferencia en la matriz (como una infección o el abuso de sustancias), o ser causados por los efectos de los alrededores - factores mentales como los productos químicos o los contaminantes del lugar de trabajo.

La ciencia todavía no conoce las causas de la mayoría de los defectos de nacimiento. Pero si se conocen maneras de ayudar a prevenir o a corregir algunos de ellos. Cada año, en cuanto más se aprende, la perspectiva se convierte más brillante para los que confrontan los defectos de nacimiento hoy y para las generaciones del futuro.

 

Diferentes tipos de defectos de nacimiento

Los defectos de nacimiento pueden clasificarse del siguiente modo:

Malformaciones presentes al nacer.
Estos incluyen tales defectos como las malformaciones congénitas del corazón, la espina bífida (la espina dorsal abierta), la palatosquisis (fisuras del paladar), el pie zambo o patituerto y otras anormalidades físicas. Algunas parte del cuerpo pueden faltar, estar deformadas o duplicadas (como en la polidactilia, cuando hay dedos extra).
Defectos metabólicos.
Algunas enfermedades de la química corporal son defectos de nacimiento--y aunque no son visibles, pueden ser muy perjudiciales. Estos defectos pueden causar tales trastornos como la fibrosis quística, la cual afecta a las glándulas y al aparato digestivo; la fenilcetonuria, que puede causar retardo; la enfermedad de Tay-Sachs, que causa retardo y la muerte; y la hipercolesterolemia familiar, un nivel de colesterol peligrosamente alto que a menudo causa ataques cardíacos tempranos. Estos desordenes son el resultado de la incapacidad de las células en producir las enzimas o las proteínas necesarias para transformar ciertos productos químicos en otros, o para llevar las sustancias de un lugar a otro. Los efectos de estos desordenes varían de la muerte de un(a) recién nacido(a), a las deformidades de los huesos, a la ceguera o al daño de los órganos.
Desordenes de la sangre.
Aunque invisibles pero peligrosos, estos desordenes generalmente se detectan o se diagnostican al nacer, lo cual puede ayudar al tratamiento. Las anemias como la anemia drepanocita (glóbulos rojos falciformes) y la talasemia son tales trastornos. Otros son defectos en la red de defensa inmune de los glóbulos blancos. La hemofilia, en la cual la sangre no fácilmente se coagula, también refleja un componente de sangre reducido o faltante.
Anormalidades cromosómicas.
Estos dan lugar a tales enfermedades como el síndrome de Down (el mongolismo), el síndrome de Klinefelter, el síndrome de Turner, las trisomías 13 y 18 y cientos de otros más. La mayoría incluyen alguna combinación de retraso mental y de malformaciones físicas que varían de leve a mortal.
Daño perinatal.
Los factores que pueden causar daño al feto antes de o durante el nacimiento incluyen ciertas infecciones, los medicamentos u otros agentes químicos, los trastornos maternos como la diabetes o la presión arterial alta, y las complicaciones de embarazo como la enfermedad de rh, el desprendimiento de la placenta, los accidentes del cordón umbilical, un parto difícil, o--más comúnmente--un nacimiento prematuro. Los bebés nacidos demasiado pequeños o demasiado pronto están a riesgo, especialmente con la muerte o con los problemas múltiples de la respiración, la acción del corazón, la digestión, la resistencia a la infección, o el control de la temperatura o el nivel de azúcar en la sangre. Estas dificultades pueden conducir a las deficiencias físicas y mentales de largo plazo, pero a menudo, la atención médica inmediata y experta puede ayudar.